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La serie de Mazinger se tradujo del japonés a casi todos los idiomas incluyendo español, francés, italiano, árabe ,cantones, chino e inglés. La versión en español que se televisó en Lima y en muchos países de Suramérica es una excelente traducción y respeta mucho los detalles de la versión original en japonés.
Tuvimos la suerte de obtener los nombres y las músicas de la versión japonesa. Otros no han tenido tanta suerte. No obstante con el paso del tiempo se editaron muchas escenas debido a la "sabia",("maldita" diría Koji), intervención de agencias reguladoras como Morality in Media.
En años subsiguientes se realizó una cacería de brujas en contra de gran parte de las series provenientes del Japón (Se salvaron solo las series rosa como Remi y Candy, ufff!). Estas agencias acusaban a las series de alentar la violencia en los niños.
Yo no apoyo este concepto.
La violencia en la que vivimos no proviene de unas series animadas. Creo que los niños de entonces eran lo suficientemente inteligentes como para diferenciar una historia animada de la vida real. (salvo excepciones)
Esos niños de entonces hoy en dia recuerdan las series animadas japonesas con mucho cariño y nostalgia. Las series animadas japonesas de aquella época a diferencia de muchas series "educacionales" de esta época, trataban a los niños como individuos inteligentes, con un cierto grado de madurez necesario para comprender realidades de la vida como el amor, el honor y la muerte.
El resultado de la generación que creció viendo las series japonesas ha sido en su mayoría un grupo de profesionales que hoy trabajan por un futuro mejor. (ejem, ejem)
Un fenómeno similar sucedió para la misma época en las filipinas con series como Voltus V. (Voltron pa nosotros) Allí el entonces presidente Ferdinand Marcos prohibió la transmisión de series por su contenido violento. Interesante decreto viniendo de un personaje con un historial como el de el.
Situaciones como esta reafirman mi punto. Los políticos y en algunos casos la Iglesia nos arrancaron (y aÚn lo intentan) un pedazo de nuestra niñez.
Afortunadamente esos niños hoy en dÍa son hombres y mujeres con libre albedrío. Hoy contamos con medios de comunicación masivos como la Internet que nos permiten expresarnos y escuchar las expresiones de otros.
